lunes, 30 de abril de 2018

MAYO 2018


JARDINES DE LA FONTE BAXA,. EL CHANO.VALDES 17.04.18

JARDINES DE LA FONTE BAIXA

EL CHANO. 



Es un pecado ir a Asturias y no dejarse caer por Luarca, pero mayor aún lo es acercarse a Luarca y no pasar una mañana perdido por las veredas, rinconadas y miradores de los Jardines de la Fonte Baixa, un parque de titularidad privada, pero abierto al público por una simbólica entrada. Es sabido que toda gran obra suele ser la sombra alargada de un solo hombre. En este caso, hay que hablar de D. José Rivera de Larrayamarqués de San Nicolás de Noras, que tuvo la amabilidad de recibirme en su casa, sita en lo más alto del parque, y contarme en detalle los avatares de una vida de película.


Un paseo inolvidable  visitando èste expectacular jardìn botanico al lado de Luarca. De lo mejor de Europa, con infinidad de especies de plantas y àrboles.
Se trata de los Jardines de la Fonte Baixa  en el Principado de Asturias, a dos kilómetros de Luarca, en la parte alta de la Villa Blanca.  Más conocido como los Jardines de Panrico, haciendo referencia a la conocida empresa  española,  de la que fue socio fundador el propietario de esos jardines,  José Rivera Larraya (1936).

Yo no he tenido la suerte de visitarlos.  Para aquellos que no supieran de su existencia, os propongo acompañarme a descubrir estos maravillosos jardines, aunque tenga que ser de manera virtual, de momento.

En una extensión total de 20 hectáreas, existen  12 hectáreas ajardinadas, donde  nos vamos a encontrar más de 500 especies vegetales procedentes de todo el mundo.  Ese es el resultado de 21 años dedicados a la creación de este pequeño paraíso por parte del empresario madrileño, José Rivera,  quién afirmó  “ a mí me quita años estar en este lugar”,  al recoger el premio que le concedió, en 2011,  la Asociación Asturiana de Periodistas y Escritores de Turismo.




Se trata de los Jardines de la Fonte Baixa  en el Principado de Asturias, a dos kilómetros de Luarca, en la parte alta de la Villa Blanca.  Más conocido como los Jardines de Panrico, haciendo referencia a la conocida empresa  española,  de la que fue socio fundador el propietario de esos jardines,  José Rivera Larraya (1936).

Yo no he tenido la suerte de visitarlos.  Para aquellos que no supieran de su existencia, os propongo acompañarme a descubrir estos maravillosos jardines, aunque tenga que ser de manera virtual, de momento.

En una extensión total de 20 hectáreas, existen  12 hectáreas ajardinadas, donde  nos vamos a encontrar más de 500 especies vegetales procedentes de todo el mundo.  Ese es el resultado de 21 años dedicados a la creación de este pequeño paraíso por parte del empresario madrileño, José Rivera,  quién afirmó  “ a mí me quita años estar en este lugar”,  al recoger el premio que le concedió, en 2011,  la Asociación Asturiana de Periodistas y Escritores de Turismo.

El viverista y paisajista asturiano  Rafael Ovalle se encargó del diseño de los diferentes espacios de este jardín singular.  Él mismo reconoce que fue un gran reto, por el emplazamiento, las dimensiones y la importancia de su propietario.  El resultado de su trabajo es un jardín naturalista privado excepcional,  con diversidad de plantas que van de las mediterráneas hasta las eurosiberianas.  Ovalle considera que no se ha diseñado en España ni en Europa un jardín como éste. Está orgulloso de su trabajo aunque también reconoce que el suelo ácido de la zona, junto a su temperatura subtropical y el alto índice de lluvias, ha contribuido a esta exuberancia

Tambien hay algo de eclecticismo artístico y a la belleza natural del jardín se unen valiosos elementos de coleccción.  No en vano,  José Rivera había ejercido como anticuario en una conocida casa de subastas de su propiedad en Madrid.

Pero, sin duda, lo que realza aún más toda la belleza de este lugar único , es lo que su propietario llama el ‘paisaje prestado’ que es, según sus palabras,  el mar, que se puede contemplar desde los miradores que asoman a todo el litoral de Luarca. Para él, el mar es el  punto de fuga del jardín y,  a veces pacífico y otras tenebroso, le da un contraste diferente, en función de la época del año. También destaca del jardín la policromía estacional: ‘El color estalla en primavera, pero yo prefiero la profundidad del invierno, o esos carmines raros de los liquidámbar en otoño’



En fin, no me diréis que no apetece hacer un recorrido de 5 kilómetros por un lugar parecido al paraíso. Para los que estén cerca o tengan previsto viajar a la zona, que sepan que, aunque es un jardín privado, se puede visitar de manera gratuita, previa petición de cita,  en el teléfono .



















































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